Camino Neocatecumenal.

En la Iglesia antigua, en medio del paganismo, cuando uno quería hacerse cristiano, debía hacer un itinerario de formación al cristianismo, que se llamaba “Catecumenado,” que proviene de la palabra catecheo que significa “hacer resonar” que en forma pasiva seria “escucho.” El proceso actual de secularización ha llevado a muchísima gente a abandonar la fe y la Iglesia, o a vivir la fe a un nivel muy superficial. También la Catechesi Tradendae afirma que la situación de muchos cristianos en las parroquias es de “casi-catecúmenos.” Por esto es necesario abrir de nuevo un itinerario de formación al cristianismo. Hoy muchas diócesis están intentando hacer un itinerario de catequesis para adultos.

El Camino Neocatecumenal es una ayuda a las parroquias para abrir un camino de iniciación cristiana al bautismo, para descubrir lo que significa ser cristianos. Es un instrumento al servicio de los obispos en las parroquias para hacer volver a la fe a tanta gente que la ha abandonado. El Neocatecumenado es una síntesis teólogo-catequética, un catecismo, un catecumenado para adultos, un itinerario de formación cristiana para el hombre contemporáneo. El Camino Neocatecumenal es propuesto sobre todo a gente ya bautizada que no ha recibido suficiente formación cristiana. El Papa ha reconocido la validez del Camino Neocatecumenal después de 35 años de experiencia iniciados en uno de los barrios más pobres de Madrid, que hoy esta extendida por mas de ochocientas diócesis, seis mil parroquias, ciento cincuenta Naciones, y 17,000 comunidades.

Las familias reconstruidas son el fruto de la nueva naturaleza que viene transmitida por el bautismo y que da la capacidad de amar al enemigo, como un don gratuito del Espíritu Santo. El Santo Padre ha podido constatar los frutos de conversión y el impulso misionero, que son consecuencia del haber experimentado, a través de la predicación, la victoria de Jesucristo resucitado sobre la muerte.

En su carta “Ogniqualvolta” de 1990 el Santo Padre ha reconocido el Camino Neocatecumenal como “un itinerario de formación católica valido para la sociedad y los tiempos moderno” y ha expresado su deseo de que los Obispos lo valoricen y apoyen como un instrumento para una nueva evangelización “de modo que este pueda ser puesto en practica en la forma en que ha sido propuesto por sus iniciadores.”

El Santo Padre ofrece de este modo a las diócesis un instrumento concreto de evangelización, pero sin transformarlo en una orden religiosa, en una asociación particular, o en un movimiento. Muchas veces en la historia de la Iglesia los santos han intentado reavivar el Espíritu del Evangelio en el pueblo de Dios sin circunscribirlo dentro de una orden religiosa. El tiempo no había llegado. Hoy, después del Concilio Vaticano II, la situación contemporánea de ateismo y secularización colocan a la Iglesia en una situación donde es imprescindible retomar de nuevo el catecumenado y la iniciación cristiana.

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