Liturgia de las Horas (Oración Sacerdotal)

Mater Gloriosa

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Antes de la reforma conciliar la Liturgia de la Horas estaba muy clericalizada. Era oración de clérigos y monjes, y se consideraba un privilegio el poder rezarla. Rezar en nombre de la Iglesia era una ‘dignidad’ que incumbía a los presbíteros.

Actualmente se ha redescubierto el carácter eclesial de la Liturgia de las Horas y su pertenencia a “todo el cuerpo de la Iglesia”. Rezar la LH ya no es un privilegio clerical o monjil.

La Ordenación general explicita que es en virtud del bautismo y de la confirmación como todos los creyentes “son consagrados como templo espiritual y sacerdocio santo, y son habilitados para el culto del Nuevo Testamento que brota, no de nuestras energías, sino de los méritos y donación de Jesucristo” (OGLH 7).

Pero al presbítero y al diácono les pertenece una tarea especial dentro del cuerpo de la Iglesia: convocar a la comunidad, presidir su plegaria…

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